Suavizante para la ropa: ¿es necesario? Alternativas

¿Por qué una toalla recién lavada puede quedar tan rígida que parece cartón?

Seguro que te ha pasado.

Sacas una toalla de la lavadora, la tiendes y, unas horas después, cuando está completamente seca, ha perdido buena parte de su suavidad. A veces incluso parece que podría mantenerse de pie por sí sola.

Pero ¿cómo es posible? Está limpia, hemos utilizado detergente y la hemos aclarado varias veces.

Para entender por qué existen los suavizantes, primero tenemos que descubrir qué le ocurre a nuestra ropa cuando la lavamos y la secamos.

Todo empieza con el agua

Cuando lavamos una prenda de algodón, sus fibras absorben agua y se hinchan.

Durante el secado, el agua desaparece progresivamente y las fibras vuelven a acercarse. En ese proceso pueden establecerse pequeñas uniones entre ellas, conocidas como enlaces de hidrógeno, que dificultan su movimiento y hacen que el tejido se note más rígido.

No significa que las fibras estén pegadas como si hubiéramos utilizado cola, pero sí que necesitan más fuerza para desplazarse unas respecto a otras.

Este fenómeno ayuda a explicar por qué una toalla secada al aire, prácticamente inmóvil, puede quedar mucho más rígida que otra que se seca con movimiento en una secadora.

La primera sorpresa: una toalla puede quedar rígida incluso aunque la hayamos lavado correctamente, con agua blanda y sin dejar residuos de detergente.

¿Y qué ocurre cuando el agua es muy dura?

Aquí aparece otro protagonista: la cal.

El agua contiene minerales disueltos, principalmente calcio y magnesio. Cuando su concentración es elevada, hablamos de agua dura.

Estos minerales pueden interferir en el lavado. Por ejemplo, al reaccionar con determinados jabones pueden formar compuestos poco solubles que terminan depositándose sobre los tejidos.

También influye la cantidad de detergente. Una dosis excesiva, un aclarado insuficiente o una lavadora demasiado cargada pueden favorecer la presencia de residuos.

Factor 1

El tipo de fibra

No todos los tejidos reaccionan igual al lavado y al secado.

Factor 2

La dureza del agua

El calcio y el magnesio pueden interferir en determinados procesos de lavado.

Factor 3

El detergente

La dosificación y el aclarado influyen en la presencia de residuos.

Factor 4

El secado

El movimiento de las fibras durante el secado puede modificar su tacto.

Por tanto, la rigidez de la ropa no tiene una única causa. Intervienen el tipo de fibra, la dureza del agua, el detergente y, muy especialmente, el secado.

Y fue precisamente esa pérdida de suavidad la que llevó a la industria a desarrollar un nuevo producto.

Así nació el suavizante

Los suavizantes textiles modernos comenzaron a comercializarse a mediados del siglo XX.

La industria encontró una solución ingeniosa: en lugar de actuar sobre las causas de la rigidez, podía modificar la superficie de las fibras para que se deslizaran mejor entre sí.

¿Cómo?

Añadiendo unas sustancias capaces de adherirse a los tejidos durante el último aclarado.

Imagina una película lubricante extremadamente fina que reduce el rozamiento entre las fibras y ayuda a que el tejido resulte más flexible y agradable al tacto.

El detergente

Está diseñado para retirar la suciedad de los tejidos.

El suavizante convencional

Está diseñado para dejar determinadas sustancias sobre las fibras.

La diferencia fundamental: el detergente está diseñado para retirar la suciedad; el suavizante convencional, para dejar determinadas sustancias sobre las fibras.

Y eso explica tanto sus ventajas como algunos de sus inconvenientes.

¿Qué contienen los suavizantes?

Los ingredientes responsables de suavizar pertenecen habitualmente a una familia llamada tensioactivos catiónicos.

El nombre puede resultar complicado, pero su funcionamiento es relativamente sencillo.

Son moléculas que presentan afinidad por las superficies textiles. Gracias a esa atracción, pueden quedarse adheridas a las fibras durante el aclarado.

Además, contienen partes de naturaleza grasa que contribuyen a modificar su tacto.

Los primeros suavizantes modernos utilizaron determinados compuestos de amonio cuaternario. Algunos presentaban problemas ambientales, especialmente por su degradación relativamente lenta.

Con el tiempo, la industria desarrolló una nueva generación de ingredientes: los esterquats.

¿Qué son los esterquats?

Son tensioactivos catiónicos que incorporan en su estructura unos enlaces químicos llamados ésteres.

Estos enlaces facilitan su ruptura y pueden favorecer una biodegradación más rápida que la de algunos suavizantes utilizados antiguamente.

Para fabricarlos se parte de materias grasas, que pueden proceder de aceites vegetales o grasas animales, y que posteriormente se transforman mediante procesos químicos.

Por tanto, que un suavizante contenga ingredientes de origen vegetal no significa que esos ingredientes se hayan obtenido simplemente prensando una planta.

El origen de una materia prima y el comportamiento ambiental del ingrediente final son cuestiones diferentes.

Los esterquats representan una mejora tecnológica importante. Sin embargo, su biodegradabilidad depende de su estructura concreta y de las condiciones en las que se evalúa.

¿Cómo podemos identificarlos?

Aquí encontramos una dificultad para el consumidor.

En muchos suavizantes aparece una indicación como esta:

«Menos del 5 % de tensioactivos catiónicos».

Esta información identifica una familia de ingredientes, pero no necesariamente la molécula concreta.

En las listas detalladas de composición podemos encontrar denominaciones como Distearoylethyl Dimonium Chloride o Dihydrogenated Tallow Hydroxyethylmonium Methosulfate, correspondientes a ingredientes de la familia de los esterquats.

No todos los tensioactivos catiónicos son esterquats. Por eso, si queremos conocer exactamente qué utiliza una marca, debemos consultar su información técnica.

Además del ingrediente suavizante, estos productos pueden contener perfumes, conservantes, reguladores de acidez y otros componentes.

El perfume no es el ingrediente que proporciona la suavidad.

¿Son biodegradables los suavizantes?

Aunque no sirven para lavar, los suavizantes convencionales contienen tensioactivos, igual que los detergentes.

La diferencia está en su función: mientras los tensioactivos detergentes ayudan a eliminar la suciedad, los catiónicos utilizados como suavizantes se adhieren a las fibras para modificar su tacto.

La legislación europea exige que los tensioactivos de ambos tipos de productos cumplan determinados requisitos de biodegradabilidad. No es una exigencia exclusiva de los productos ecológicos.

Pero debemos distinguir tres conceptos:

Concepto 1

El tiempo de degradación

Biodegradable no significa que una sustancia desaparezca inmediatamente.

Concepto 2

Los organismos acuáticos

Biodegradable no significa que sea inocua para los organismos acuáticos.

Concepto 3

La formulación completa

Que el ingrediente suavizante sea biodegradable no demuestra que todos los demás componentes del producto tengan el mismo comportamiento.

Por eso, cuando un fabricante afirma que su suavizante es biodegradable, conviene preguntarse si se refiere al tensioactivo responsable de suavizar o a la formulación completa.

¿Existen suavizantes con certificación ecológica?

Sí. Y algunos funcionan exactamente como los suavizantes convencionales.

Un buen ejemplo es AlmaWin, que comercializa suavizantes certificados por ECOCERT. Sus fórmulas contienen entre un 5 % y un 15 % de tensioactivos catiónicos, responsables de adherirse a las fibras y proporcionar suavidad, además de ácido cítrico y, según la versión, aceites esenciales.

¿Qué diferencia a un suavizante certificado de otro que no lo está?

Ambos pueden utilizar ingredientes suavizantes similares.

La diferencia es que una certificación como ECOCERT establece requisitos adicionales sobre las materias primas, los ingredientes permitidos, los procesos de fabricación y otros aspectos ambientales, cuyo cumplimiento se somete a una evaluación independiente.

Suavizante convencional

Puede utilizar ingredientes catiónicos que se adhieren a las fibras para modificar su tacto.

Suavizante certificado

Puede utilizar ingredientes suavizantes similares, pero debe cumplir requisitos adicionales establecidos por el estándar de certificación.

Pero la certificación no significa que el producto no deje residuos sobre las fibras ni que carezca de posibles efectos sobre su capacidad de absorción.

En El Gramo Original valoramos las certificaciones como una garantía adicional, pero seguimos defendiendo que el mejor suavizante es aquel que realmente necesitamos utilizar, y no necesariamente el que añadimos por costumbre en cada lavado.

¿Qué inconvenientes puede tener utilizar suavizante?

Volvamos a nuestras toallas.

Un suavizante puede hacer que resulten más agradables al tacto, pero las sustancias que permanecen sobre las fibras también pueden modificar otras propiedades.

Una de las más importantes es la capacidad de absorber agua.

Diversos estudios han observado que determinados tratamientos suavizantes pueden reducir la velocidad con la que el agua penetra en los tejidos de algodón.

Queremos que una toalla sea agradable al tacto, pero también que absorba bien el agua cuando nos secamos.

No significa que todos los suavizantes tengan el mismo efecto ni que necesariamente reduzcan por igual la absorción de cualquier tejido.

Depende de la formulación, la dosis y la frecuencia de uso.

En las prendas deportivas y otros tejidos técnicos también debemos prestar atención a las recomendaciones del fabricante, porque algunos tratamientos pueden modificar la forma en que gestionan la humedad.

Otro aspecto son las fragancias. Algunos perfumes contienen sustancias alergénicas que pueden provocar reacciones en personas sensibilizadas.

La cuestión no es que los suavizantes contengan sustancias químicas. La cuestión es qué ingredientes utilizamos, para qué sirven y qué efectos pueden tener sobre los tejidos y el medio ambiente.

¿Podemos conseguir ropa suave sin utilizar suavizante?

Sí, aunque debemos tener claro que no siempre obtendremos exactamente el mismo resultado.

La clave está en comprender por qué nuestra ropa queda rígida y actuar sobre las causas que podemos controlar.

Alternativa 1

Utilizar correctamente el detergente

Más detergente no significa necesariamente más limpieza.

Ajustar la dosis a la suciedad, la cantidad de ropa y la dureza del agua ayuda a conseguir un lavado eficaz y a reducir los posibles residuos.

Alternativa 2

Controlar la dureza del agua con citrato trisódico

En zonas con agua dura, el citrato trisódico puede ayudar a controlar los iones de calcio y magnesio durante el lavado.

Su función es diferente de la de un suavizante convencional: no está diseñado para recubrir las fibras y lubricarlas.

Actúa sobre el agua, ayudando a que determinados minerales interfieran menos en el proceso de lavado.

Por eso lo utilizamos en el compartimento del lavado principal, junto con el detergente, y no como sustituto directo del suavizante en el aclarado.

Alternativa 3

¿Y el ácido cítrico o el vinagre?

Ambos son ácidos y pueden ayudar a neutralizar cierta alcalinidad residual o actuar sobre determinados depósitos minerales.

Pero no reproducen el mecanismo de los tensioactivos catiónicos: no aportan la misma lubricación de las fibras ni necesariamente el mismo efecto antiestático.

Además, debemos considerar su concentración y la compatibilidad con los componentes de la lavadora.

No recomendamos utilizarlos indiscriminadamente sin consultar las instrucciones del fabricante.

Alternativa 4

Prestar atención al secado

A veces buscamos una solución dentro de la lavadora cuando buena parte del problema aparece después.

Sacudir las prendas antes de tenderlas, evitar que queden excesivamente compactadas y favorecer el movimiento de las fibras puede ayudar a reducir la rigidez.

Una secadora también puede dejar las toallas más esponjosas gracias al movimiento mecánico, aunque debemos considerar su consumo energético y el posible desgaste de los tejidos.

No siempre necesitamos añadir otro producto. A veces basta con mejorar el proceso.

¿Y si lo único que queremos es que la ropa huela bien?

Entonces estamos hablando de otra necesidad.

Un suavizante convencional modifica el tacto de las fibras. Una fragancia para colada está pensada para aportar olor.

Podemos querer una cosa, las dos o ninguna.

Suavizante textil

Su función principal es modificar el tacto de los tejidos.

Fragancia para colada

Su función principal es aportar olor.

En El Gramo Original preferimos separar ambas funciones.

Para quienes disfrutan de la ropa perfumada, seleccionamos fragancias para colada con certificaciones ambientales verificables y prestamos atención a su composición, dosificación y a la información facilitada por los fabricantes.

Esto no significa que una fragancia natural o certificada sea automáticamente inocua.

También puede contener alérgenos y dejar determinadas sustancias sobre los tejidos.

De hecho, para que percibamos su aroma después del lavado, algunos componentes deben permanecer temporalmente en la ropa.

La diferencia es que no buscamos añadir sistemáticamente un agente suavizante cuya función sea depositarse sobre las fibras y modificar sus propiedades.

Para quienes prefieren evitar los perfumes, la ropa limpia no necesita oler a nada en particular.

¿Cuál es el futuro de los suavizantes?

La industria continúa investigando formulaciones capaces de proporcionar suavidad utilizando menos ingrediente activo y reduciendo los efectos no deseados sobre las propiedades textiles.

Es una evolución interesante que merece ser reconocida.

Pero en El Gramo Original creemos que el futuro del cuidado de la ropa también debería avanzar en otra dirección: detergentes eficaces y bien dosificados, mejor control de la dureza del agua, procesos de lavado y secado respetuosos con los tejidos y productos adicionales utilizados solamente cuando realmente aportan una función deseada.

No pensamos que todos los suavizantes sean malos. Tampoco negamos los avances que ha conseguido la industria.

Simplemente, no creemos que depositar sistemáticamente sustancias suavizantes sobre las fibras sea siempre la mejor respuesta a la rigidez de nuestra ropa.

Preferimos conservar sus propiedades originales y actuar, siempre que sea posible, sobre las causas.

Una reflexión final

Porque quizá la pregunta más importante no sea qué suavizante debemos comprar.

Quizá deberíamos empezar preguntándonos por qué nuestra ropa necesita uno.

Fuentes y documentación

Investigación científica

  • Igarashi y colaboradores. Elucidation of Softening Mechanism in Rinse Cycle Fabric Softeners. Part 1: Effect of Hydrogen Bonding. Journal of Surfactants and Detergents. Consultar estudio
  • Mishra y Tyagi (2007). Ester Quats: The Novel Class of Cationic Fabric Softeners. Journal of Oleo Science. Consultar estudio
  • Quantifying Wetting and Wicking Phenomena in Cotton Terry as Affected by Fabric Conditioner Treatment. Textile Research Journal. Consultar estudio
  • Improvement of the Water Absorbency of Softener-treated Fabric. Journal of Oleo Science. Consultar estudio

Normativa y certificaciones

  • Reglamento (CE) 648/2004 sobre detergentes. Incluye los suavizantes textiles en su ámbito de aplicación y establece requisitos de biodegradabilidad de los tensioactivos. Consultar normativa
  • Decisión (UE) 2017/1218 sobre EU Ecolabel. Su artículo 1 excluye expresamente los suavizantes de la categoría de detergentes de ropa. Consultar normativa
  • Ecogarantie. Información sobre su sistema de certificación ambiental. Consultar Ecogarantie
  • Ecocert. Información sobre certificación de productos de limpieza y detergencia. Consultar Ecocert
Nota editorial: La preferencia de El Gramo Original por prescindir del suavizante cuando no es necesario es una decisión basada en nuestra filosofía de cuidado textil y consumo responsable. No debe interpretarse como una afirmación científica de que todos los suavizantes sean perjudiciales.
Eduardo Ghigliotto Vega

Comerciante y comunicador con formación en periodismo y trayectoria comercial.

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